No, no soy ninguna osada que
venga a vender el oro y el moro. ¿Es posible contar una historia en menos de
tres minutos? ¿Qué crees?
Una de las mayores preocupaciones,
que tienen las personas en la blogosfera en torno a las historias, es el
tamaño. ¿Por qué todo se reducirá al tamaño? ¿A la competición de quién escribe
el artículo más largo, de quién cuenta la historia más extensa, de quién tenga
la lista de suscriptores más amplia, de quién saque la nota más alta…?
Una historia no tiene por qué ser
Los pilares de la tierra de Ken Follet ni tiene por qué ocupar varias
páginas.
Sí, es posible contar historias
cortas. De ahí la existencia de los microrrelatos. El cuento más breve del
mundo lo escribió Augusto Monterroso. Se llama El Dinosaurio y dice así:
“Cuando se despertó,
el dinosaurio estaba allí.”
Desde luego es todo un ejemplo de
síntesis narrativa y lingüística, aunque llegar a tal concreción no es nada
fácil, sobre todo, a quién le gusta irse un poco por las ramas y dejarse llevar
por el devenir de las palabras y por el gusto de la acción de narrar.
Rolad Barthes afirmaba:
“Es imposible
encontrar un texto que no contenga relatos.”
Desde la novela a la conversación
diaria, pasando por el guion cinematográfico, el chiste, el mito, el teatro y,
cómo no, el blog (esto último forma parte de mi cosecha personal).
Ahora voy a exponer mi teoría del
titular para que nadie me llame osada.
Las canciones cuentan historias
Por ejemplo, ha dado mucho que
hablar la letra de Hotel California.
Según los autores de la canción trataba sobre “el lado oscuro del sueño
americano y el exceso en Estados Unidos” refiriéndose al mundo de las drogas.
Para otros es una canción satánica. Pero digan lo que digan es una historia
corta, con una letra ambigua que da lugar a varias interpretaciones, con una
atmósfera aterradora y con un misterio envolvente.
En una autopista
desierta y oscura,
viento fresco en mi
pelo,
cálido olor de las
colitas
levantándose por el
aire.
Más adelante, en la
distancia,
vi una luz brillante,
mi cabeza empezaba a
pesar y mi vista oscurecía,
tenía que parar para
pasar la noche.
Allí estaba ella en la
entrada,
escuché la campanilla,
y pensaba para mí,
esto podría ser el
cielo o el infierno.
Dejando a un lado los referentes
extranjeros, prefiero centrarme en la música española que no necesita
traducción y cuyas canciones por todos son conocidas o, al menos, tarareadas.
Sabina tiene multitud de
canciones que cuentan historias. Es el maestro del humor negro, de la ironía,
de la burla, de la caricatura y de la representación de lo castizo y de los
ambientes más degradantes de la sociedad española en los “bajos mundos”. He
elegido Barbi Superestar porque en
esta canción se unen dos planos narrativos de forma simultánea:
1º.- La de la Barbi superestar
que deja al novio plantado en el altar para irse a levitar con un chulo de
playa en la Harley.
2º.- La aparición del autor en la
historia cuando dice:
Ayer, hecho un pingajo,
me dijo, en el "tigre" de un bar:
"¿Dónde está la canción, que, me hiciste,
cuando eras poeta?"
"Terminaba tan triste
que nunca la pude empezar".
3º.- Conecta ambos planos y deduzco
que el pingajo al que le hablaba en la barra del bar era el novio plantado en
el altar y que cuenta su historia a través de Barbi Superestar:
Se masticaba, en los billares, que, el Rayo,
había bajado a segunda,
por la M-30, derrapaba el caballo
de la desilusión.
Debutó de fulana de tal
en un vil melodrama,
con sus veinte minutos de fama
retiró a su mamá,
el guion le exigía, cada vez, más
escenas de cama,
por Vallecas, ya nadie la llama:
Barbi Superestar.
Para amenizar la jornada me voy a ir a una mujer todopoderosa que
grita a la Libertad. Es el día de su cumpleaños y finge una felicidad
impostada, se siente encerrada y en completa soledad en un mundo que no le satisface.
Amaral en El universo sobre mí.
Quiero vivir, quiero gritar,
quiero sentir el universo sobre mí
Quiero correr en libertad,
quiero encontrar mi sitio.
Una broma del destino,
una melodía acelerada en una canción que nunca acaba
Ya he tenido suficiente,
necesito alguien que comprenda
que estoy sola en medio de un montón de gente
Qué puedo hacer.
(…)
Quiero vivir, quiero sentir el universo sobre mí
Como un naufrago en el mar, quiero encontrar mi sitio
Sólo encontrar mi sitio.
Maná en sus Labios compartidos retrata la imagen de un hombre
que está totalmente prendado, de la mujer que le está haciendo un “perro del
hortelano”, es decir, que “ni come ni deja comer” o un “ni contigo ni sin ti”.
Amor mío...
Si estoy debajo del vaivén de tus piernas
Si estoy hundido en un vaivén de caderas
Esto es el cielo es mi cielo.
Amor fugado...
Me tomas, me dejas, me escribes y me tiras a un lado
Te vas a otros cielos y regresas como los colibríes
Me tienes como un perro a tus pies.
Esta canción siempre me pone los vellos de punta. El Sr. Troncoso de
Triana retrata la historia de una persona real, un vagabundo alcohólico de las
calles sevillanas que tenía una perspectiva de la vida un tanto peculiar. Jesús
de la Rosa le dedicó esta canción.
Eh! amigo como estás esta mañana
recuerdas algo de lo que te
ocurrió ayer
ya sé que no te importa
te llueve por la noche
y caminas todo el día
y vas en busca de tu ser
en tus labios brilla una sonrisa
que penetra en lo más hondo
de mi ser
ya sé que no te importa
tú tienes que seguir
tú debes conseguir
que nada te ate aquí
en tu mente ya lo pones
todo tal como ha de ser
sigue luchando y podrás lograr
al fin tu ser.
Por último y teniendo en cuenta las fechas en que estamos, no me
gustaría concluir este artículo con un final triste. Últimamente, en los
trayectos en coche entre clase y clase (suelo dar clases de lengua y
literatura, de español para extranjeros, de latín y de griego) he escuchado una
canción de Alejandro Sanz que le dedica al pequeño rey de su casa, “el capitán
tapón”, aquel que le manda y le torea. Es una canción preciosa que retrata el
amor incondicional de un padre hacia su hijo.
Recientemente en mi casa vive un tipo que manda,
que me corrige y me ordena, y me torea pero me da un abrazo y me gana.
Me quita el partido y me pone unos "cartoones" de una esponja que vive bajo el agua.
Se sienta en mi sillón, dibuja en el colchón.
Efectivamente vivo con la divina adivinanza.
Disfruto de cada segundo suyo.
Me reta porque sabe que va a ganarme.
que me corrige y me ordena, y me torea pero me da un abrazo y me gana.
Me quita el partido y me pone unos "cartoones" de una esponja que vive bajo el agua.
Se sienta en mi sillón, dibuja en el colchón.
Efectivamente vivo con la divina adivinanza.
Disfruto de cada segundo suyo.
Me reta porque sabe que va a ganarme.
Mi consejo es que no te agobies por la extensión de la historia ni por
el contenido de la misma. Todos llevamos dentro miles de historias y las contamos
todos los días sobre cualquier asunto. Lo verdaderamente importante es sentirla
y disfrutar del proceso de narrar algo a alguien.
¿Qué canción te emociona por la historia que cuenta?
¿Es posible contar una historia en menos de tres minutos?
¡Felices fiestas!
Puedes encontrarme en PAM palabras a medida, creación y tratamiento de textos.
Por supuesto que es posible contar historias en menos de tres minutos, pero no todas las historias caben en tres minutos, ni todas las historias soportan mil quinients páginas. Cada cual tiene su espacio y tamaño adecuado, el forzar una o la otra es condenar la historia al fracaso.
ResponderEliminarHola, José Salgado. ¡Qué razón tienes! Siempre he sido de la firme convicción de que cada historia marca su propia extensión así como que cada una tiene su propio tono y ritmo. Meter historias con calzador en un molde de tres minutos o de 500 páginas siempre será un error. No obstante, teniendo claro el objeto y el destino del texto será más fácil la redacción de la historia.
EliminarMuchas gracias por comentar.
Un saludo,
Gala.